Probando el asiento eyectable del transbordador Burán en un cohete

El programa Energía-Burán fue el proyecto espacial más caro y ambicioso de la antigua Unión Soviética. Pero tanta complejidad tenía un punto débil: la seguridad. A diferencia de las cápsulas Soyuz los transbordadores del programa Burán carecían de una torre de escape que pudiese alejar la cápsula de la tripulación de un posible lanzador con problemas. Un inconveniente que la catástrofe del Challenger en 1986 había mostrado claramente. La solución de los ingenieros de NPO Mólniya fue dotar a las lanzaderas de asientos eyectables de forma similar a lo que la NASA hizo en los vuelos de prueba del transbordador norteamericano.

Cierto que esta solución no era especialmente buena por varios motivos. Primero, porque todavía quedaba el espinoso asunto de cómo proteger al resto de la tripulación en misiones con más de dos cosmonautas (las lanzaderas del programa Burán podían llevar hasta diez personas en dos cubiertas). Como solución de compromiso se decidió instalar cuatro asientos eyectables para los tripulantes de la cubierta superior (el resto de cosmonautas de la cubierta inferior tendría que rezar), aunque en todo caso durante las primeras misiones tripuladas solo viajarían dos cosmonautas. El segundo inconveniente es que los asientos eyectables solo proporcionan una vía de escape aceptable por debajo de unos mínimos de velocidad y altura. Obviamente, nadie quería que un cosmonauta resultase incinerado por la fricción con la atmósfera durante una eyección a gran velocidad. Pero, pese a todo, los límites de los asientos del Burán eran superiores a los de sus análogos de la aviación militar. ¿Cómo probar que funcionaban correctamente?

Modelo OK-ML1 del Museo del Cosmódromo de Baikonur (Eureka).
Modelo OK-ML1 del Burán del Museo del Cosmódromo de Baikonur (Eureka).

Los asientos del Burán serían diseñados por la oficina de diseño Zvezdá tomando como base el popular asiento K-36 usando en aviones de combate como el MiG-29 o el Su-27. La variante del Burán, bautizada como K-36RB (K-36M 11F35) eran capaces de funcionar en condiciones ‘0-0? (es decir, con la nave estacionaria en la rampa) y hasta una velocidad de Mach 3,5 y una altura máxima de 35 kilómetros (como comparación, los asientos eyectables que el shuttle usó en sus cuatro primeras misiones de prueba podían alcanzar los 24 kilómetros de altura y una velocidad máxima de Mach 2,7). En realidad las condiciones reales de uso eran más restrictivas y no se esperaba emplear el K-36RB por encima de Mach 3 y 25 kilómetros (durante el lanzamiento) o 30 kilómetros (durante el regreso) de altura.

Perfiles de uso de los asientos eyectables del Burán (www.buran.ru).
Perfiles de uso de los asientos eyectables del Burán (www.buran.ru).

Los asientos K-36RB estaban dotados de dos motores de combustible sólido capaces de generar un empuje de 600 y 3000 kgf respectivamente. El motor más potente solo debía ser usado con el Burán en la rampa para asegurarse de que los cosmonautas no chocasen con las torres de servicio de 145 metros de altura situadas en el Área 110 del cosmódromo de Baikonur. En este caso el asiento K-36RB alcanzaría los 300 metros de altura y el cosmonauta aterrizaría a 500 metros de distancia de la rampa, lo justito para escapar de la bola de fuego que podía causar la explosión del por entonces mayor cohete del mundo. Con el fin de garantizar la estabilización del sillón durante emergencias a alturas por debajo de un kilómetro el K-36RB estaba equipado con dos sondas extensibles dotadas de sendos paracaídas que se desplegarían por la parte inferior.

Quedaba la espinosa cuestión de las pruebas. Para comprobar que el asiento se desplegaba correctamente en reposo y a velocidades moderadas se utilizó un modelo de la cabina del Burán que se desplazaba por raíles, una variante del típico sistema empleado en aviación. También se empleó un avión MiG-25RU de entrenamiento con el fin de comprobar su correcto despliegue a alturas y velocidades más elevadas. Pero no era suficiente.

Los ingenieros de Zvezdá concluyeron que lo ideal era probar el asiento durante un lanzamiento espacial real. Y para ello usaron una configuración muy curiosa que todavía nos era desconocida hasta hace muy poco. Se eligió usar los lanzamientos de naves de carga Progress para probar los sillones. Claro está, no podían instalar el asiento dentro de la Progress so pena de reducir su capacidad de carga y rediseñar la cofia, así que decidieron usar la torre de escape del sistema SAS. Normalmente las Progress no llevan torre de escape porque no hay una tripulación a la que rescatar en caso de emergencia, pero en esta ocasión se instaló una versión del sistema SAS sin combustible sólido en la parte central de la torre y sin aletas estabilizadoras de rejilla en la cofia (en cualquier caso la torre no se iba a usar). El asiento K-36RB estaría situado en el interior hueco de la torre de escape. Los motores superiores de la torre sí estarían operativos para garantizar la separación de la misma con el sillón durante el vuelo, como en un lanzamiento normal de una Soyuz.

La configuración exacta del sillón en la torre de escape ha sido un misterio hasta que Aleksandr Zheleznyakov y Aleksandr Shlyadinsky la desvelaron en su reciente libro R-7, leguendárnaia Semiorka. De acuerdo con los autores, el sillón K-36RB estaba situado cabeza abajo en un contenedor dentro de la parte inferior de la torre de escape. El diámetro de la esta parte era ligeramente superior a lo normal para permitir que cupiese. El asiento llevaba un maniquí equipado con la escafandra Strizh, un traje basado en el traje de presión Sokol-KV2 de las Soyuz. De hecho, la principal limitación en el uso del asiento tenía que ver con la temperatura que podía soportar el Strizh a altas velocidades. Por este motivo la escafandra de serie debía llevar un capa adicional de material protector.

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Post completo en: Eureka. NAUKAS

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