Nuevas evidencias de la relación negativa entre religión e inteligencia

El vínculo entre la inteligencia y la religión puede explicarse si la religión es considerada como un instinto y la inteligencia como la capacidad de elevarse por encima de los instintos.

Esta es la tesis que Edward Dutton, del Instituto Ulster para la Investigación Social, y Dimitri Van der Linden, de la Universidad de Rotterdam, exponen un artículo publicado en la revista Evolutionary Psychological Science, del que Srpinger informa en un comunicado.

La mayoría de los estudios realizados hasta la fecha ha encontrado una correlación negativa entre Coeficiente Intelectual (CI) y Religiosidad: si el CI de una persona es bajo, es más probable que sea religiosa.

En  2013 se publicó un estudio realizado por el Profesor Miron Zuckerman en el que revisó 63 estudios científicos que relacionaban CI y religiosidad. Descubrió que 53 de los 63 estudios mostraban una relación negativa entre religiosidad y CI (a más religiosidad, menos CI), y se encontró una relación positiva en los 10 restantes.

Otro estudio anterior, de 2008, realizado por Helmuth Nyborg, examinó si el CI se relaciona con la religiosidad utilizando una amplia muestra representativa de un estudio longitudinal en jóvenes. Demostró que los ateos puntúan en promedio 1.95 puntos más que los agnósticos, 3.82 puntos más que los creyentes liberales, y 5.89 puntos más que los creyentes dogmáticos.

Dutton y Van der Linden desarrollan un nuevo enfoque basado en los modelos de la psicología evolutiva, que estudia la forma en la que los seres humanos cambian a lo largo de su vida. Este enfoque comprende el estudio del ciclo vital, observa de qué manera cambian continuamente las acciones de un individuo y cómo este reacciona a un ambiente que también está en constante cambio.

Para su investigación, Dutton y Van der Linden han desarrollado su propio sistema, denominado Intelligence-Mismatch Association Model, que intenta explicar por qué las pruebas históricas y los datos recientes obtenidos mediante encuestas en diferentes países y grupos, sostienen la hipótesis según la cual la inteligencia está asociada negativamente a la religión.

Psicología evolutiva

Su modelo está basado en el Principio Savanna del psicólogo evolucionista norteamericano Satoshi Kanazawa. Según este principio, el comportamiento humano está anclado todavía en el entorno en el que se han desarrollado sus ancestros. El comportamiento religioso, también.

Dutton y Van der Linden sostienen que la religión debe ser considerada por ello como un dominio o un instinto evolucionado, mientras que la inteligencia permite a las personas elevarse por encima de sus instintos. Consideran además que elevarse por encima de los instintos es ventajoso porque ayuda a las personas a resolver sus problemas.

Según Dutton, si la religión es un dominio evolucionado, y por ende un instinto, la inteligencia, como capacidad de resolver racionalmente los problemas, puede entenderse como la capacidad de remontar el instinto con la finalidad de hacerse más inteligente y más curioso, y por ello, abrirse a posibilidades no instintivas.

Instinto y estrés

En la propuesta de su modelo, ambos autores estudian asimismo el vínculo entre el instinto y el estrés, así como el instinto con el que la gente tiende a vivir durante los períodos estresantes. Pretenden que el hecho de ser inteligente no sólo contribuye  a resolver problemas, sino que también ayuda a las personas a superar sus instintos en momentos de estrés.

Si la religión es un instinto, razonan, será más activo durante los momentos de estrés porque las personas tienden a actuar de modo instintivo en estas situaciones, y existen pruebas sólidas de este comportamiento, según Dutton. Sin embargo, la inteligencia nos permite reflexionar para asumir las posibles consecuencias de nuestros actos en momentos de estrés.

Los investigadores creen que las personas que son atraídas por una aproximación no instintiva, son potencialmente más eficaces para solucionar problemas en situaciones de estrés. Señalan que la inteligencia implica complicarse en un desajuste evolutivo, en el sentido que nos introduce en un terreno que no se corresponde con lo que nos enseñaron nuestros ancestros y que instintivamente rechazamos.

Esto es importante porque en una ecología de la evolución, la capacidad de resolver problemas está asociada a la capacidad de superar los instintos y esto tiene el peligro de provocar problemas de correspondencia con lo que arrastramos de nuestros antepasados, según Van der Linden.

Post completo en: Tendencias21

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