La futura nave tripulada rusa Federatsia despegará desde Baikonur con un Soyuz 5

El programa espacial ruso tiene actualmente tres problemas de muy difícil solución. El primero es el dilema existente entre Baikonur y Vostochni. Baikonur es el cosmódromo principal de Rusia, seguido de Plesetsk, pero como todos sabemos se encuentra en territorio kazajo y Rusia ha decidido ‘independendizarse’ espacialmente de Kazajistán, motivo por el cual decidió construir Vostochni en el lejano oriente. Sin embargo, por el momento en Vostochni solo existen instalaciones para el cohete Soyuz. Eso significa que el resto de lanzadores rusos —Protón, Angará y Zenit— no pueden usarlo. En una segunda fase está planeada la construcción de una rampa para el Angará en Vostochni, aunque todavía no han comenzado las obras.

El segundo problema es el lanzador Zenit. Este cohete se construye en Ucrania, pero los motores y la tercera etapa son rusos. Tras el comienzo del conflicto con Ucrania el Kremlin decidió dejar de usar el Zenit, pero el problema es que este lanzador usa el motor más potente del mundo, el RD-171, una tecnología que Rusia no quiere abandonar porque significaría renunciar a la construcción de cohetes pesados. Por eso desde Moscú se ha impuesto el proyecto Féniks, un Zenit totalmente ruso capaz de despegar desde Baikonur y, con el tiempo, desde Vostochni. La tercera pieza del rompecabezas es la futura Federatsia (antigua PTK-NP), una nave tripulada destinada a sustituir a las actuales Soyuz y que deberá realizar vuelos alrededor de la Luna. En principio debía despegar desde Vostochni usando un Angará-A5P, pero como ya hemos dicho aún no existen instalaciones para este vector en este centro espacial. ¿Cómo salir de este embrollo?

Cohete Angará A5P para lanzar la nave Federatsia (Novosti Kosmonavtiki).

Cohete Angará A5P para lanzar la nave Federatsia (Novosti Kosmonavtiki).

Tras sopesar muchas opciones el Kremlin ha tomado una decisión salomónica: la nave Federatsia será lanzada por el sustituto ruso del Zenit en 2022 desde Baikonur. Desaparece así de un plumazo la versión tripulada del Angará, aunque se mantienen los planes de construir una rampa para este cohete en Vostochni. Además, el nuevo cohete pasará a llamarse Soyuz 5 en vez de Féniks y lo construirá la empresa RKTs Progress de Samara, el actual fabricante de los cohetes Soyuz. El nombre es toda una sorpresa porque este cohete no tiene nada que ver con el antiguo Soyuz 5 propuesto hace cuatro años por Progress, que era un vector que debía emplear metano y oxígeno líquido y que, para variar, no logró salir adelante.

Cohete Sunkar/Soyuz 5/Féniks (izquierda) y el Falcon 9 (Novosti Kosmonavtiki).

Cohete Sunkar/Soyuz 5/Féniks (izquierda) y el Falcon 9 (Novosti Kosmonavtiki).

Para complicar un pelín más el asunto de los nombres, el nuevo Féniks/Soyuz 5 también será conocido como Sunkar al entrar dentro del marco de un proyecto de cooperación entre Rusia y Kazajistán. Este proyecto sustituye al antiguo Baiterek que pretendía lanzar el cohete Angará desde una de las rampas del antiguo cohete Energía en Baikonur, pero que no llegó a ningún lado. Como no podía ser de otra forma, Sunkar/Féniks/Soyuz 5 usará las instalaciones del Zenit en Baikonur, que actualmente dispone de una rampa operativa (la otra fue destruida en los años 90 por una explosión y no ha sido reparada).

Rampa PU-1 del Zenit en Baikonur (Google).

Rampa PU-1 del Zenit en Baikonur (Google).

La decisión es un duro golpe para Vostochni y para el Angará. Ahora que ha desaparecido la necesidad de lanzar la nave Federatsia desde Vostochni no existe ninguna presión real para construir la rampa del Angará en este centro espacial. Actualmente el Angará solo se puede lanzar desde Plesetsk, pero teniendo en cuenta la prácticamente nula demanda de misiones para la versión pesada (Angará A5) de este vector es más que suficiente. Además, con el Soyuz 5 en juego el interés comercial y estratégico del Angará A5 disminuye muchos enteros. Aunque el A5 es un lanzador más potente —capaz de situar 25 toneladas en órbita baja frente a las 17 toneladas del Soyuz 5—, el Sunkar promete arrebatar gran parte del mercado de satélites destinado al Angará (actualmente en manos del Protón). Y eso sin contar que una versión pesada del Sunkar superaría fácilmente la capacidad de carga del Angará, basado en bloques que usan el pequeño motor RD-190 en vez del gran RD-171.

Angará A5P en Vostochni (Roscosmos).

Angará A5P en Vostochni (Roscosmos).

El desarrollo del Sunkar podría demorar la construcción de la rampa del Angará en Vostochni. Rusia planea construir también una rampa para el Soyuz 5 y sus versiones pesadas en Vostochni, pero no está nada claro que pueda tener el dinero necesario para hacer frente a la construcción de estas instalaciones, a las que habría que sumar la rampa del Angará y la remodelación de la rampa del Zenit en Baikonur. Efectivamente, aunque el Zenit fue originalmente diseñado para lanzar la nave tripulada Zaryá y se llegó a construir una torre de servicio para vuelos tripulados, hoy en día estas infraestructuras están abandonadas y habría que comenzar casi desde cero. Por suerte, la rampa propiamente dicha parece que no requerirá muchas modificaciones, ya que el Sunkar usa una primera etapa con el motor RD-171 muy similar a la del Zenit.

Torre de servicio del Zenit en Baikonur construida para la nave Zaryá (Novosti Kosmonavtiki).

Torre de servicio del Zenit en Baikonur construida para la nave Zaryá (a la izquierda se aprecia el tubo de evacuación de emergencia de la tripulación) (Novosti Kosmonavtiki).
Nave Zaryá, la súper-Soyuz (RKK Energía).

Nave Zaryá, la súper-Soyuz (RKK Energía).

La cancelación del Angará A5P se produce después del retraso casi indefinido de la versión pesada Angará A5V con una etapa superior criogénica para misiones lunares (capaz de situar 35 toneladas en órbita baja). Sin estas versiones y con el Sunkar sobre la mesa el futuro del Angará es muy oscuro. De hecho, el Kremlin no está nada satisfecho con la empresa fabricante del Angará, Khrúnichev, después del fiasco protagonizado por los penosos controles de calidad del cohete Protón y algunos motores del cohete Soyuz que han protagonizado varios lanzamientos fallidos, por no hablar de la pésima gestión del módulo Nauka para la ISS. Para colmo, algunos módulos URM del Angará A5 han tenido que ser rechazados por Roscosmos al no superar el control de calidad de la organización. No sería descabellado imaginar un escenario en el que Roscosmos prescinda casi por completo del Angará y solo se use la versión ligera en lanzamientos desde Plesetsk. De ser así se habría tirado a la basura el trabajo de tres décadas en el Angará, un lanzador modular que en los años 90 prometía ser el sustituto del Soyuz, el Protón y el Zenit. Los rumores señalan que el éxito del Falcon 9 ha sido otro factor a favor del Sunkar, más parecido al vector de SpaceX que el Angará.

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Post completo en: Eureka. Daniel Marín. NAUKAS

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