La Biografía de la Vida 58. Buscando vida desesperadamente

En la última entrada de esta serie dábamos por concluido el largo paseo durante el cual hemos permanecido atentos al devenir de nuestro compañera de viaje: la Vida. El caso es que le he tomado cariño y me cuesta el poner el cartel de fin de etapa. Porque nosotros nos quedamos, pero la Vida continúa. Entonces …

¿AHORA QUÉ?

Hemos conseguido llegar a lo largo de esta historia hasta el siglo XXI. Queda lejano aquel inicio de hace 4.570 millones de años cuando una incipiente estrella y varios planetesimales danzaban el vals que les imponían las leyes del Universo. El ambiente estaba enrarecido, la casualidad había congregado en un punto del espacio y en un momento del tiempo a ingentes nubes de gas y polvo que peleaban entre la atracción gravitatoria y la presión expansiva como consecuencia de la energía surgida en aquella gran compactación. En aquel momento constituyente… ¡¿quién hubiera imaginado el final de la representación?!

Y sin embargo, a pesar de la intensidad de los hechos durante los pocos miles de millones de años transcurridos en el intervalo, no deja de ser eso: un nimio detalle en la inmensidad de las dimensiones espaciales y temporales del Cosmos. Una pincelada con un largo pasado y un profundísimo futuro.

No puedo dejar de pensar que esta nube de gas y polvo de donde surgió nuestro todo estaba formada por viejos personajes, unos, como el hidrógeno y el helio –no mucho más- nacidos en los primeros segundos después de… digamos que el Big Bang. Y otros, generados en los infernales hornos nucleares de las infinitas estrellas que han sido y se fueron antes de nuestro Sol, alucinantes fuegos artificiales de supernovas. A disposición de todos. En cualquier parte del Universo.

Foto de la casa de la Vida: imagen del universo y de su estructura reflejada en el mapa térmico de la radiación de fondo de microondas, tomado por la sonda WMAP (Wikipedia, credito: NASA, Dominio Público)

Sí. El Big Bang es nuestra mejor explicación de la casa común que llamamos Cosmos. Momento constituyente en donde hoy por hoy científicamente pensamos que se ancla la frontera más lejana de nuestro conocimiento. ¿Qué fue lo que motivó el Big Bang? Misión imposible el descifrarlo, ya que si imaginamos su inicio como un punto de infinita densidad y energía en un espacio infinitesimal, difícilmente sabremos qué hacer con él. No lo sabemos manejar, no somos capaces de conocer cómo fue el detalle de su instante inicial ni con las más sofisticadas herramientas y especulaciones matemáticas. La teoría cuántica nos abre una posibilidad, ya que ella nos explica la realidad de partículas virtuales, a escalas de lo que se supone es el elemento indivisible más pequeño del tejido espacio-tiempo. Partículas que salen de la energía del vacío formando parejas materia-antimateria y que desaparecen en tiempos infinitesimales como si nada hubiera ocurrido. No tenemos capacidad para observarlas, pero sí podemos intuir su paso al medir sus consecuencias. Una fluctuación cuántica de este estilo pudo ser la chispa inicial que impulsara una fría y desenfrenada expansión inflacionaria del tejido espacio-temporal cuya colosal energía, al frenarse más tarde, creó un universo de materia y radiación en donde nos encontramos. Un Universo común, homogéneo e inmenso para la escala humana, en donde las leyes físicas son iguales en cualquiera de sus puntos. Un Universo que generaliza en toda su dimensión el mismo nivel de oportunidades experimentadas en la Tierra.

No es éste el lugar para hacer digresiones sobre el tema, así que aquí lo dejamos, en el primer momento de la semilla que montó todo el escenario y sus actores. 13.720 millones de años atrás.

La historia contada en las 57 entradas anteriores ocupa el último tercio de esta inmensidad. Y aún le queda cuerda al resorte que la mueve.

Pero descendamos de las alturas para recuperar nuestra más próxima parcela. El Sol es una estrella conocida, al igual que su previsible dinámica. Sabemos que irá quemando su combustible, ahora hidrógeno y helio, más tarde carbono, siguiendo una cadena de etapas cada vez más rápidas y violentas. Durante este proceso a partir de hoy, la Tierra seguirá con su progresivo alejamiento de su estrella a medida que el Sol vaya quemando su masa. La temperatura del horno se irá haciendo cada vez más elevada, lo que “inflará” las capas gaseosas más externas de la estrella. Se cree que la vida unicelular terrestre, semejante a la actual microbiana, aún podrá sobrevivir en latitudes y cotas altas hasta dentro de 2800 millones de años, mil millones después de que las condiciones de temperatura en el resto de los lugares los hagan inhabitables. Los últimos rastros de vida que sobrevivan sobre la Tierra serán microbios extremófilos en ambientes cálidos y de alta salinidad, posiblemente

– post completo en: http://eltamiz.com/elcedazo/2015/08/29/la-biografia-de-la-vida-58-buscando-vida-desesperadamente/

– por jreguart. El Cedazo

– Tags: astronomía, biología, vida –

This post was automatically created by WP Stacker. If you look for this WordPress plugin, check out WP-Stacker.com now!

Share