La astrología no es tan inofensiva como se cree

Mucha gente que sigue su horóscopo dice que solamente lo hacen por diversión. Pero si examinamos esta conducta más de cerca, este argumento no tiene fundamento. Aquí les explico por qué la astrología puede potencialmente dañar nuestro entendimiento de la ciencia, de las relaciones, e incluso de nuestro sitio en el universo.

La astrología, a pesar de haber sido desacreditada hace siglos, sigue siendo muy popular. Es difícil que pase un día sin que se nos recuerde cómo supuestamente nuestro signo zodiacal gobierna nuestra conducta o determina los eventos venideros. Sin embargo, nunca jamás se ha dado una explicación—y ninguna está en camino—que pueda explicar adecuadamente el mecanismo mediante el cual la alineación de los astros puede influenciar nuestra conducta o el desarrollo del universo.

La propuesta de una versión completamente nueva del zodiaco en 2011 no ayudó a la causa de la astrología; ¡repentinamente todos cambiamos de signo zodiacal! De hecho, el fundamento de la astrología está basado en un cimiento sumamente débil: nuestro concepto de ‘mes’ es una construcción cultural, no cosmológica. Además, nuestro universo en expansión, y todo lo que contiene, está en un estado constante de cambio.

En fin, no voy adesperdiciar tu tiempo desacreditando a la astrología en este momento. Para eso, recomiendo mucho el trabajo de Phil Plait al respecto. En este artículo voy a explicar por qué la astrología no te beneficia en lo absoluto y por qué darle cualquier tipo de seriedad no sólo no tiene fundamento sino que podría resultarte perjudicial.

Malo para la ciencia y malo para las mujeres

Una encuesta reciente de la National Science Foundation (NSF) reveló que más del 40% de los estadounidenses piensan que la astrología es una ciencia (y no, no fue porque la confundieron con la astronomía). Igualmente frustrante es la noticia de que este porcentaje es el más alto desde 1983. La NSF usa esta encuesta para medir la capacidad de la población para discernir entre ciencia y pseudociencia.

Otras encuestas sugieren que a las mujeres les llama más la atención la astrología que a los hombres. Una encuesta de 2005 reveló que 28% de las mujeres creen en la astrología contra 23% de los hombres. En Canadá la situación es peor, ya que 33% de las mujeres caen en la trampa.

Como lo comenta la socióloga de la Universidad de York Julia Hemphill, hay una explicación para este fenómeno: las mujeres son blanco específico de los medios de comunicación popular. “La astrología es una epistemología no experimental que se les vende a las mujeres como una manera de entender al mundo y a sí mismas”, comenta Hemphill, “sólo tienes que abrir una revista para mujeres e inevitablemente encontrarás al menos dos páginas destinadas a la astrología”.

El mismo patrón puede encontrarse en programas de televisión destinados a mujeres. “Mientras que programas sobre ‘mediums’ y otros fenómenos sobrenaturales pueden encontrarse en prácticamente cualquier canal cuyo objetivo es atender a la mujer, esta clase de programas son bastante raros, si no inexistentes, en los canales para hombres. Estos canales se enfocan mucho más frecuentemente en ciencia real.”

Hemphill comenta que es razonable el preguntarse a qué grado se disuade a la mujer a interesarse y aprender sobre ciencia genuina, dado que agresivamente se les ofrece pseudociencia en su lugar.

Un fatalismo peligroso

La astrología propicia también el pensamiento acrítico. El astrónomo Phil Plait lo expresa mejor cuando dice:

“Cuanto más enseñemos a la gente a simplemente aceptar historias anecdóticas, rumores, datos incompletos, y, francamente, viles mentiras, será más difícil para ellos el pensar claramente. Si no puedes pensar claramente, no puedes funcionar como ser humano. No puedo enfatizar esto lo suficiente. El pensamiento acrítico está destruyendo este mundo a pedazos, y si bien es cierto que la astrología no juega el papel central, definitivamente tiene su rol.”

Más conceptualmente, la creencia en la astrología implica el creer en la predeterminación cosmológica; es una forma de determinismo—pero completamente falsa. En la serie Cosmos original, Carl Sagan sostiene que la astrología continúa sobreviviendo y prosperando dado que

“parece que le da significado a la rutina de nuestras vidas diarias. Pretende satisfacer nuestro deseo de sentirnos personalmente ligados al universo. La astrología sugiere un peligroso fatalismo. Si nuestras vidas están controladas por semáforos celestes, ¿para qué intentar cambiar algo?”

Así es, la astrología trabaja mano a mano con la idea que sugiere que los eventos en nuestra vida son controlados por del destino y que ciertas cosas tienen que suceder. Al mismo tiempo, oscurece el papel de la naturaleza y la educación en nuestro desarrollo, ignorando el aparente no determinismo del universo.

Alentando nuestros prejuicios

La astrología también afecta a nuestras relaciones interpersonales. Porque nos enseña a juzgar a la gente de acuerdo a su signo zodiacal, básicamente nos convierte en cretinos. Como Bejamin Radford lo notó para Discovery News, la astrología tiene similitudes con el racismo:

“Tanto los estereotipos raciales como los astrológicos están basados en un marco de creencias que básicamente dice: ‘Sin siquiera conocerte, creo algo sobre ti. Puedo esperar tal tipo de conducta o característica de todos los integrantes de cierto grupo de gente (judíos, afroamericanos, los Aries, los Piscis, etc.)’ Cuando un astrólogo conoce el signo zodiacal de una persona, irremediablemente vendrán a su cabeza una lista de asunciones (prejuicios) sobre la forma de ser de dicha persona. En ambos casos (astrología y racismo), los prejuicios provocarán que la gente busque confirmar sus expectativas.”

Esto trae a colación un excelente punto: la gente que sigue a la astrología, frecuentemente es víctima de un efecto de percepción selectiva, en donde sólo se ve lo que se espera ver, y se descarta aquello que no coincide con lo esperado. Esto provoca que formemos juicios de la gente de acuerdo a lo que queremos o esperamos. De cualquier manera, esta impresión generalmente es sesgada y parcial.

Los horóscopos trabajan de la misma manera. Usualmente están hechos para armonizar con nuestros supuestos tipos de personalidad, y la percepción selectiva se encarga del resto. Aunque tal vez esté dándole demasiado crédito a los que escriben horóscopos; sus ‘predicciones’ son frecuentemente tan vagas y abiertas que podrían aplicarse a cualquier persona en cualquier momento.

Influencia en la toma de decisiones

También es importante mencionar que la astrología también es potencialmente perjudicial a nuestro sentido del Yo. Si sentimos que se supone que debemos comportarnos o sentirnos de cierta manera, podríamos entrar en conflicto interno si por alguna razón preferimos ir en contra de estos preceptos. De manera preocupante, la astrología también podría conducir a las llamadas profecías autocumplidas, moldeando nuestra personalidad, comportamiento, y proceso de toma de decisiones de acuerdo a lo que el cosmos ‘establece’ para nosotros.

Es bastante inquietante escuchar sobre personas que acuden a la astrología al tomar decisiones importantes. Los sitios de citas en línea son un claro ejemplo: no es fuera de lo común que la gente rechace a candidatos de signos ‘incompatibles’. ¡Qué desperdicio de potenciales parejas!

Más sonado fue el caso de la ex-primera dama de Estados Unidos Nancy Reagan, quien acudió a la astrología luego del intento de asesinato de su marido, Ronald Reagan, en 1981. La señora Reagan consultó a una astróloga, Joan Quigley, quien le ofrecía consejo sobre qué días eran ‘buenos’, ‘neutrales’, o ‘malos’ con el fin de influenciar las actividades del presidente. Esto incluía de todo, desde la firma de propuestas de ley hasta viajes al extranjero. Nancy Reagan escribió:

“La astrología fue simplemente una de las maneras en que intenté controlar el miedo después de que mi marido casi fue asesinado… ¿Fue acaso la astrología la razón por la cual nadie ha intentado asesinarlo desde entonces? No creo que realmente lo fue, pero tampoco estoy segura de que no lo fue.”

Lo lamento Nancy, pero no lo fue. La astrología es una tontería—una colosal pérdida de tiempo, dinero, y energía emocional. Estás mejor sin ella.

Post completo en: Pedazos de Carbonp

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