El físico que inspiró el ‘otro lado’ de Stranger Things

Hugh Everett (Washington D.C., 1930 – McLean, EEUU, 1982) se mostró muy interesado en la ciencia y en las matemáticas desde que era pequeño. A la tierna edad de doce años, el adolescente decidió escribir al mismísimo Albert Einstein con el fin de preguntarle una de las dudas que le acechaban. “¿Existía algo aleatorio o unificador que mantenía unido el universo?”, le comentó el joven Everett en la misiva. La respuesta del Premio Nobel, según la Sociedad Americana de Física, no pudo ser más intrigante. “No hay tal cosa como una fuerza irresistible y un cuerpo inamovible. Pero parece que hay un niño muy obstinado que se ha abierto paso victorioso a través de extrañas dificultades creadas por él mismo para este propósito”, señaló el creador de la teoría de la relatividad.

stranger things

Aunque no sabemos si la carta de Albert Einstein inspiró a Everett para dedicarse a la ciencia, lo cierto es que el joven terminó estudiando un Grado en Ingeniería Química en la Universidad Católica de Estados Unidos, para después especializarse en Matemáticas y Física en la Universidad de Princenton. Tras completar su carrera, el investigador formuló una nueva interpretación sobre las implicaciones de la mecánica cuántica. Su idea, que quedó plasmada en la hipótesis de los muchos mundos, surgió tras una conversación informal con algunos de sus compañeros. Posteriormente, Everett recogería el concepto de los universos paralelos en un artículo publicado en Review of Modern Physics.

La hipótesis de los universos paralelos de Everett supone una nueva vuelta de tuerca a la Física cuántica. Tal y como explican desde el Instituto de Astrofísica de Andalucía, el mundo microscópico funciona como una especie de “baraja de cartas”. Cada una “representa un estado posible pero no todas tienen igual probabilidad de salir”, de modo que cuando un observador mide un parámetro, se queda con una única carta de la baraja, y el resto parece desvanecerse. Para tratar de explicar esta paradoja, el científico norteamericano postuló una revolucionaria idea, que también plasmó en su tesis doctoral, sugiriendo que cada una de las cartas podría representar una realidad distinta, que contara con su propio observador.

En función del mundo en el que se encontrara cada observador, se lograría un resultado específico de cada universo. La hipótesis de Everett, recibida con gran escepticismo entre la comunidad científica, ha servido durante décadas como fuente de inspiración inagotable de múltiples historias, incluida la de Stranger Things. Su éxito en la cultura popular fue acompañado de un sonoro fracaso en el mundo de investigación. Las ideas de Everett no fueron confirmadas experimentalmente, lo que le provocó una enorme decepción, hasta tal punto que el estadounidense terminó dejando la ciencia para dedicarse al mundo de la consultoría. Décadas después, lo que en un comienzo parecía delirante ha ido ganando adeptos. Tanto que, en la actualidad, según afirma Alberto Casas, investigador del CSIC en el Instituto de Física Teórica (CSIC-UAM), “se considera una perspectiva perfectamente seria de la física cuántica, aunque no está comprobada”.

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