El árbol más mortífero sobre la faz de la tierra

En el hemisferio norte los árboles son protagonistas por estas fechas. Las luces y colores adornan los troncos y ramas en símbolo de fiesta. Pero pocas personas se atreverían a adornar a una manzanilla de la muerte. Sí, como su nombre indica, estos árboles pueden resultar letales. De hecho, el solo contacto con su tronco es peligroso. Incluso cuando llueve, lo mejor es huir de su resguardo. La manzanilla de la muerte tiene el récord Guinness de ser el árbol más peligroso del mundo. Y no es para menos.

Una “manzana” mortal

Teofrasto, el filósofo, allá por el siglo III antes de Cristo contaba como los caballos se volvían locos tras comer una especie de manzana. Esto ocurría en la Grecia clásica, así que probablemente su Hippomane poco tenía que ver con la manzanilla de la muerte. Sin embargo, el bueno de Linneo, padre de la taxonomía actual, no dudó en nombrar a este árbol como Hippomane mancinella, en honor al griego. Porque realmente es para volverse loco. Los avisos de las autoridades están por todas partes alrededor de estos árboles, marcados con cruces y señales de advertencia: “es potencialmente letal”. El contacto con su savia produce una irritación extrema de forma inmediata, que se vuelve en ampollas a los pocos minutos.

 

Si el contacto es con los ojos, puede producir ceguera temporal o incluso permanente, dependiendo de la cantidad. En sangre, según se estima, el efecto citotóxico es letal. Según cuentan las crónicas, los nativos de los mares del caribe usaban flechas embadurnadas con la sabia o untadas con el fruto para envenenarlas. Sus jugos son tan tóxicos que el exudado recogido por la lluvia puede provocar una sensación de ardor, ampollas y úlceras, por lo que no conviene resguardarse bajo este árbol cuando llueve. Quemar su madera tampoco es bueno, y el humo puede cegar temporalmente o irritar terriblemente las vías respiratorias.

Sin embargo, la palma de su peligrosidad de la lleva su fruto. Las manzanillas de la muerte, como su nombre indica, pueden ser letales. Según los locales, así como varias fuentes indican, una sola manzana puede matar a veinte hombres. Esto parece más una exageración y leyenda urbana que otra cosa. Aunque son numerosos los casos de ingestión que no han acabado tan mal, las consecuencias siguen siendo horribles. El fruto, si bien es bastante dulce y jugoso, provoca casi de inmediato un intenso ardor, hinchazón y llagas por toda la garganta. Efectivamente, su consumo puede resultar mortal y por el momento no existe ningún remedio.

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