Divulgación alcohólica

Estamos en pleno mes de agosto, con unas temperaturas de escándalo que nos invitan a refugiarnos bajo el aire acondicionado y saciar la sed refrescándonos con una cerveza bien fría. O a esperar la noche para salir con los amigos y charlar en una terraza saboreando una copa fría de vino verdejo. Os confesaré que me gusta tomar una cerveza de vez en cuando y me encanta el vino (sobre todo, el tinto). Además, ya sabéis que tomar algo de alcohol con moderación es bueno, como aún nos recuerdan algunos médicos.

Sólo que esta última frase es rotundamente falsa. Ya hace tiempo que sabemos que el alcohol es perjudicial para la salud y que causa, como mínimo, siete tipos distintos de cáncer. Y no me refiero a consumos elevados de alcohol, sino que estos efectos perniciosos se dan desde la primera gota. Y, aunque a muchos les duela oírlo, esto incluye también a la cerveza y el vino.

La falacia de las bondades de un consumo moderado de alcohol (que aún hoy en día algunos médicos siguen pregonando) se basa en antiguos estudios en los que se obtenía la denominada curva en J, en la que parecía que quienes tomaban un poco de alcohol a diario sufrían menos enfermedades que quienes no lo hacían. La teoría de esta curva en J (y, por ende, los beneficios del consumo moderado de alcohol) fue desmontada al encontrarse un sesgo en el experimento: el grupo de abstemios incluía alcohólicos rehabilitados o personas que habían dejado el alcohol debido a enfermedades que desaconsejaban su consumo, razón por la que estaban menos sanos que los bebedores moderados (te aconsejo que leas este artículo para entenderlo mejor).

Si aún albergas dudas sobre lo pernicioso del consumo de alcohol, te animo a que veas este charla TEDx en Alcoy de Julio Basulto.

 

Pese a ser nocivo el consumo de alcohol, no resulta extraño que nos lleguen noticias en los medios de comunicación alabando las propiedades antioxidantes del vino o que la cerveza mejora la experiencia sexual. Obviamente, en ningún caso se cita la asociación de estas bebidas con el aumento de casos de cáncer o problemas cardiovasculares. Y todo a cambio de unos clics que dan beneficios de publicidad, manipulando a personas que quieren leer que sus vicios son sanos. ¿Leéis noticias similares alabando las bondades del tabaco?

Revistas de divulgación

Pero lo que resulta más sangrante es que esa publicidad de los falsos beneficios de las bebidas alcohólicas la lleven a cabo revistas que se dedican explícitamente a la divulgación científica (o las instituciones públicas, pero ese es otro tema). Y es más grave porque, al hacerlo, dan una pátina de credibilidad a sus afirmaciones desde su posición de expertos científicos, citando además artículos en publicaciones científicas como apoyo a sus afirmaciones. Ojo, no digo que los artículos citados no impliquen beneficios reales en algunos casos, pero al lado de los perjuicios (que suelen obviarse) son despreciables. Vuelvo a recordar que el consumo de alcohol es nocivo desde la primera gota de cualquier tipo de alcohol y puede causar (y me repito) como mínimo siete tipos de cáncer.

Imagen obtenida de este artículo de Juan Revenga.

Hace tiempo que observo esta tendencia en dos de las revistas de divulgación científica más importantes en España: Quo y Muy interesante. Algunas de las noticias que han publicado estos medios incitan claramente, en mi opinión, al consumo de bebidas alcohólicas.

Para comprobar esta impresión personal he hecho un estudio rápido buscando los artículos publicados durante los últimos años por estas revistas sobre alcohol en general y sobre vino o cerveza en particular. La búsqueda la he realizado con el buscador de Twitter en el perfil de estas publicaciones (concretamente, los perfiles @quo y @muyinteresante) con las palabras clave «cerveza», «vino» y «alcohol».

Aunque os resumo los datos más importantes a continuación, podéis consultar el resultado de estas búsquedas en esta hoja de cálculo. Además, he añadido a cada artículo un código de color para facilitar su clasificación:

  • En verde, artículos que señalan claramente los perjuicios del consumo de alcohol.
  • En amarillo, los artículos que se limitan a explicar curiosidades científicas o históricas de las bebidas alcohólicas (aunque, de algún modo, también se promocione indirectamente su consumo).
  • En rojo, artículos que promueven supuestas propiedades saludables del consumo de alcohol sin indicar sus riesgos.

En algunos casos, la clasificación en uno de estos tres grupos puede ser discutible, pero en mi opinión no cambian apenas las conclusiones que se pueden extraer.

 

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Post completo en: El blog de Melquíades

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