Cereales integrales y enfermedad cardiovascular: Cochrane no encuentra evidencias de beneficios

“Hace unas semanas publiqué una propuesta de escala sobre alimentos más y menos saludables, que tuvo bastante éxito y una buena cantidad de visitas. Aunque me consta que no satisfizo a todo el mundo y que probablemente lo que más controversia generó, por los comentarios recibidos al respecto, fue ver a los cereales integrales en una posición bastante elevada.

Aunque con frecuencia en este blog he insistido en la falta de evidencia sobre los beneficios de los cereales integrales, también es cierto que la cantidad de estudios observacionales y metaanálisis sobre su relación con la salud se ha disparado durante los dos-tres últimos años, casi siempre con resultados bastante positivos asociados a su consumo. No es una evidencia de mucha calidad, pero es la que hay, y la cantidad es muy importante. De ahí su posicionamiento bastante alto en la escala. Que no deja de ser discutible, claro, porque es algo que he hecho yo.

Pues bien, parece que los expertos de la iniciativa Cochrane han estado esperando a que yo publicara dicha escala, porque justo una semana después nos han reglado la siguiente revisión: “Whole grain cereals for the primary or secondary prevention of cardiovascular disease” (2017). En efecto, una de sus revisiones sistemáticas, en este caso sobre el efecto del consumo de cereales integrales en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular. Y, como siempre, han sido especialmente rigurosos, centrándose en los resultados de ensayos de intervención realizados sobre el tema.
Como siempre les animo a leer el documento completo, pero sin más rodeos también les incluyo una traducción de sus conclusiones:
“Se incluyeron 9 ensayos aleatorios (ECA) con un total de 1414 participantes (rango de edad de 24 a 70, edad media de 45 a 59) analizando el consumo de cereales integrales versus menos cantidad de cereales integrales o cereales refinados. No se encontraron estudios que informaran del efecto de cereales integrales sobre la mortalidad cardiovascular total o eventos cardiovasculares. Todos los estudios incluidos informaron del efecto de los cereales integrales sobre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, incluyendo lípidos sanguíneos y presión arterial. Todos los estudios se realizaron en poblaciones de prevención primaria y tenían un riesgo poco claro o alto de sesgo, y ningún estudio tuvo una duración de la intervención superior a 16 semanas.
 
En general, no se encontró diferencia entre los cereales integrales y los grupos de control para el colesterol total (…). Utilizando GRADE, evaluamos la calidad general de la evidencia disponible sobre el colesterol como baja. Cuatro estudios fueron financiados por órganos independientes de financiación nacional y gubernamental, mientras que los estudios restantes informaron financiación o financiación parcial por organizaciones con intereses comerciales en cereales.
 
No hay pruebas suficientes en base a ECA sobre el efecto de las dietas de cereales integrales sobre indicadores cardiovasculares o sobre los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, como los lípidos sanguíneos y la presión arterial. Los ensayos tienen un riesgo poco claro o alto de sesgo con tamaños de muestra pequeños e intervenciones a corto plazo, y la calidad general de la evidencia era baja. Existe la necesidad de ECA bien diseñados y con una duración más larga que evalúen los eventos cardiovasculares, así como los factores de riesgo cardiovascular.”
Creo que no hacen falta más comentarios.
Y para los que quieren que cambie la escala, les repetiré lo mismo: las evidencias siguen sin ser demasiado sólidas (por ello no soy un especial entusiasta de los cereales integrales), pero recordemos que Cochrane tampoco encontró evidencias de beneficios cardiovasculares (basadas en ensayos de intervención) para el consumo de frutos secos. Y que tampoco hay revisiones sobre ensayos a largo plazo que confirmen las ventajas para la enfermedad cardiovascular del consumo de otros alimentos habitualmente bien valorados, como las aves o el pescado.

Post completo en: Lo que dice la CIENCIA para ADELGAZAR

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