Atención, concentración y las musarañas

El más famoso detective de todos los tiempos, Sherlock Holmes, tenía clara la importancia de la concentración. El doctor Watson comentaba asombrado cómo su peculiar amigo era capaz de «alejar su cerebro de la acción» y centrarse en una única cosa en un mundo lleno de distracciones. Tenemos la idea de que la falta de concentración, la dificultad para focalizar la atención, es uno de los enemigos de la educación y el aprendizaje. La dificultad para centrarse en una tarea se vincula a cosas como la pérdida de productividad, la infelicidad, el estrés, la baja calidad de la relaciones sociales y el fracaso académico, pero veremos que es más interesante que eso, mucho más.

No deja de ser curioso: si soñar despierto es tan peligroso, ¿por qué dedicamos tanto tiempo de nuestras horas a que nuestra mente vagabundee, se vaya por las ramas o por esos legendarios cerros de Úbeda? Si este fenómeno causa problemas a nivel individual y social ¿por qué la evolución cerebral no ha eliminado hace ya mucho tiempo a las mentes distraídas? Pues porque no es así, parece que esa mente ociosa, que salta de un tema a otro, no es una rémora que genere remordimientos y fracasos, sino al contrario, puede ser una parte esencial de tus herramientas cerebrales: fomenta la creatividad y la resolución de problemas al permitir que el cerebro establezca vínculos entre trozos de información que no conectamos cuando estamos centrados en uno de ellos. Holmes hace algo así: se sienta en su sillón de cuero, junta sus manos, reclama silencio y cierra los ojos. Debe ser el detective más inactivo de todos los tiempos. Pero de ese ejercicio cerebral surgen explicaciones novedosas y conexiones entre piezas de información que solo él es capaz de detectar.

La atención es un proceso cognitivo y comportamental que se basa en concentrarse selectivamente en un fragmento concreto de información, mientras ignoramos otra información perceptible, todo lo demás. Holmes le recomienda a Watson algo parecido: «Nunca confíes en las impresiones generales, concéntrate en los detalles» pero como decimos, no a través de un esfuerzo de concentración sino lo contrario, dejando vagar a la mente. En la atención, según entendemos, es nuestro cerebro eligiendo uno entre una serie de objetos posibles o de trenes de pensamientos disponibles. Su esencia es la focalización selectiva y la concentración de la consciencia. Sin embargo, pensar en las musarañas, en particular de forma intencional, es algo que fomenta la creatividad y genera un aumento de la conectividad cerebral entre las dos redes clave que controlan nuestra atención: el sistema ejecutivo y la red por defecto, dos circuitos neuronales que están en constante pugna el uno con el otro.

El sistema ejecutivo está formado por una serie de áreas cerebrales (corteza prefrontal, corteza del cíngulo y corteza órbitofrontal) que se coordinan para un pensamiento centrado en objetivos y en el control de los impulsos.

Resonancia magnética funcional en la red por defecto

La red neuronal por defecto es un conjunto de regiones del cerebro que colaboran entre sí y que podría ser responsable de gran parte de la actividad desarrollada mientras la mente está en reposo. Entre las zonas implicadas están la corteza posterior del cíngulo, la corteza prefrontal medial, el giro angular –zonas con las que pensamos sobre nosotros mismos; el subsistema medial dorsal, con el que pensamos sobre otros; y el subsistema temporal medial, donde reside nuestra memoria autobiográfica y las simulaciones de futuros.

Históricamente se creía que la mayoría de las regiones cerebrales estaban al ralentí hasta que se las requería para iniciar una tarea específica. Los últimos estudios han mostrado que el desarrollo de una actividad específica implica un aumento del consumo energético del cerebro que supone menos del 5% de la actividad basal y que la mayor parte de la actividad cerebral global (60-80% del consumo energético) se despliega en circuitos que no tienen relación alguna con acontecimientos externos, como la red neuronal por defecto.

La red por defecto está activa cuando no pensamos en nada en concreto y al parecer en esa supuesta inactividad se encarga de cosas importantes: clasificar y seleccionar las memorias, planificar y repasar posibles escenarios futuros y ordenar la nueva información. Es la región cerebral más activa cuando soñamos despiertos e imaginamos cómo serán las navidades de 2018. Por lo que sabemos nuestra capacidad de concentración depende de que el sistema ejecutivo domine y mantenga a la red por defecto bajo control, pero la dificultad surge de que nuestro cerebro parece tener una tendencia innata a que le resulte más interesante brujulear que concentrarse.

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Conectoma de la red neuronal por defecto. Esta imagen muestra las principales regiones de la red neuronal (en amarillo) y sus conexiones.

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